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Por un Saber Comprometido PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Pierre Bourdieu*   

Después de las huelgas de noviembre y diciembre de 1995 en Francia, las intervenciones de Pierre Bourdieu han sido objeto de criticas, a menudo violentas, particularmente de periodistas e intelectuales de la información, de los que él había analizado su rol social. Lo que parece haberles molestado sobre todo, es que un <<científico>> intervenga de una manera tan activa en el dominio de la <<política>>. La aparición del sociólogo en el espacio público remonta a principios de los años de 1960, a propósito de la guerra de Argelia.

Intelectual y militante

Deseoso de <<pensar la política sin pensar políticamente>>, Pierre Bourdieu a buscado demostrar que lejos de oponerse, las ciencias sociales y el militantismo pueden constituir las dos caras de un mismo trabajo, que analizar y criticar la realidad social permite contribuir a su transformación. Este texto fue leído por su autor en un encuentro con investigadores y sindicalistas en Atenas, en mayo de 2001, en donde se discutieron temas como Europa, la cultura y el periodismo, y fue publicado en Francia en el 2002 en el libro Interventions (1965-2001). Sciences sociales et action politique (Agone, Marseille). 
 
Si es importante hoy, si no necesario, que una serie de investigadores independientes se asocien al movimiento social, es porque estamos enfrentados a una política de mundialización. (Digo bien “política de mundialización”, yo no hablo de mundialización como si se tratara de un proceso natural). Esta política es en gran parte guardada en secreto en su producción y difusión, es necesario todo un trabajo de investigación para descubrirla antes de que sea puesta en marcha. Enseguida están los efectos de esta política, que pueden ser medidos con los recursos de las ciencias sociales, pero que, en el corto plazo, son todavía invisibles para la mayoría de las personas.
 
Otra característica de esta política, es que en gran parte, ella es producida por investigadores. La cuestión está en saber, si esos que anticipan a partir de su saber las consecuencias funestas de esta política deben guardar silencio. O si se presenta allí, una especie de no asistencia a personas en peligro. Si es cierto que el planeta está amenazado de graves calamidades, esos que creen conocer de antemano las calamidades, ¿no tienen el deber de salir de la reserva que se imponen tradicionalmente los científicos?

Dentro de la mente de la mayoría de las personas cultivadas, sobre todo en ciencias sociales, hay una dicotomía que me parece verdaderamente funesta: la dicotomía entre scholarship y commitment (entre aquellos que se consagran al trabajo científico, que es hecho según unos métodos y dirigido a otros científicos, y esos que se comprometen y llevan al exterior su saber).
 
Esta oposición es artificial y, de hecho, hay que ser un científico autónomo que trabaja según las reglas del scholarship para poder producir un saber comprometido, es decir un scholarship with commintment. Para ser un verdadero científico comprometido, legítimamente comprometido, es necesario comprometer un saber. Y ese saber sólo se adquiere en el trabajo del científico, sometido a las reglas de la comunidad científica.

Dicho de otra forma, hay que sobrepasar un cierto número de oposiciones que están en nuestras mentes, y que son formas de autorizar dimisiones: para comenzar, está la del científico que se repliega en su torre de marfil. La dicotomía entre Commitment y Scholarship asegura al investigador en su buena conciencia porque él recibe la aprobación de la comunidad científica. Es como si los científicos se creyeran doblemente científicos por el hecho de no hacer nada con su ciencia. Pero cuando se trata de biólogos, eso podría ser criminal. Sin embargo es igualmente grave cuando se trata de criminalistas.
 
Esta reserva, esta huida dentro de la pureza, tiene consecuencias sociales muy graves. Gente como yo, pagada por el Estado para investigar, ¿Deberíamos guardar cuidadosamente los resultados de nuestras investigaciones para nuestros colegas? Es verdaderamente fundamental dar prioridad a la crítica de los colegas sobre eso que uno cree que es un descubrimiento, pero, ¿Porqué reservarse el saber adquirido y controlado colectivamente?

Me parece que hoy el investigador no tiene escogencia: si hay la convicción de que hay una correlación entre las políticas neoliberales y las tasas de delincuencia, una correlación entre las políticas neoliberales y las tasas de criminalidad, una correlación entre las políticas neoliberales y todo lo que Durkheim hubiera llamado la anomia, ¿Cómo podría él no decirlo? Además de que no hay nada que reprocharle, deberíamos felicitarlo. (Posiblemente estoy haciendo una apología de mi propia posición)  

Y ahora, ¿Qué va a hacer el intelectual en el movimiento social?, para comenzar,  no va a dictar lecciones, (como lo hacían ciertos intelectuales orgánicos, quienes no siendo capaces de imponer sus mercancías en el mercado científico, donde la competencia era dura, iban a hacer de intelectuales delante de no-intelectuales, diciendo que los intelectuales no existían). El investigador no es un profeta ni un ideólogo (o gurú intelectual). Él debe inventar un nuevo rol que es muy difícil: él debe escuchar, investigar e inventar; él debe intentar ayudar a las organizaciones que tienen por misión (cada vez menos, en mala hora, incluidos los sindicatos) de resistir a la política neoliberal; él debe darse como tarea asistirlos proporcionándoles instrumentos. Particularmente, instrumentos contra el efecto simbólico que ejercen los "expertos" comprometidos con las grandes empresas multinacionales.
 
Hay que llamar las cosas por su nombre. Por ejemplo, la política actual de la educación es dirigida por la UNICE1, por el Instituto Transatlántico, etc. Es suficiente leer el informe de la OMC para conocer la política de educación que tendremos en cinco años. El  ministerio de la educación nacional no hace sino reflejar las consignas elaboradas por juristas, sociólogos, economistas, y que, una vez convertidos al paso jurídico, son puestos en circulación.

Los investigadores también pueden hacer una cosa más novedosa y más difícil: favorecer las condiciones organizacionales de la producción colectiva de la intención de inventar un proyecto político, y segundo, propociar las condiciones organizacionales del éxito de la invención de tal proyecto político; que será, evidentemente, un proyecto colectivo. Después de todo, la asamblea constituyente de 1789 y la asamblea de Philadelphia estaban compuestas por personas como ustedes y yo, que poseían experiencia jurídica, que habían leído a Montesquieu y que inventaron las estructuras democráticas. De igual forma, actualmente hay que inventarse las cosas...
 
Evidentemente, se podría decir: "hay parlamentos, una confederación europea de sindicatos, toda una serie de instituciones con ese sentido". Yo no voy a demostrarlo acá, pero se debe constatar que no lo hacen. Por lo tanto hay que crear las condiciones favorables para esta invención. Hay que ayudar a sobrepasar los obstáculos de esta invención; obstáculos que se presentan de una parte en el movimiento social (que es el encargado de sobrepasarlas) y claramente en los sindicatos...

¿Porqué puede uno ser optimista?  Yo creo que uno puede hablar en términos de oportunidades razonables de éxito, que este momento es el Kairos, el momento oportuno. Cuando nosotros sosteníamos este discurso alrededor de 1995, teníamos en común no ser entendidos y pasar por locos. Las personas que como Cassandra anunciaban catástrofes eran objeto de burlas, los periodistas los atacaban e insultaban.
 
Ahora esto pasa un poco menos, ¿Porqué?, porqué el trabajo está hecho. Ha pasado Seattle y toda una serie de manifestaciones. Y luego, las consecuencias de la política neoliberal (que nosotros habíamos previsto abstractamente) comienzan a verse. Y las personas ahora comprenden... Hasta los periodistas más limitados saben que una empresa que no hace 15% de beneficios, cierra. Las profecías más catastróficas de los profetas de los malos tiempos (que estaban simplemente mejor informados que los demás) comienzan a ser realidad. No es muy temprano. Pero tampoco es demasiado tarde. Porque esto no es sino el principio, porque las catástrofes hasta ahora comienzan. Todavía hay tiempo de salvar a los gobiernos socialdemócratas, por los que los intelectuales tienen ojos de enamorados, sobretodo cuando reciben ventajas sociales de todos los ordenes...

Un movimiento social europeo no tiene posibilidades de ser eficaz si no reúne tres componentes: sindicatos, movimientos sociales e investigadores (bajo la condición evidentemente, de integrarlos, no solamente de sobreponerlos). Yo le decía ayer a los sindicalistas, que hay una diferencia profunda entre los movimientos sociales y los sindicatos, concerniente a la vez a los contenidos y a las formas de acción. Los movimientos sociales han hecho que perduren objetivos políticos que los sindicatos y los partidos habían abandonado, o olvidado, o rechazado. En particular los métodos de acción personales: las acciones de los movimientos sociales recurren a la eficacia simbólica, una eficacia simbólica que depende, en parte, del compromiso personal de quienes se manifiestan; un compromiso personal que también es un compromiso corporal.

Hay que tomar riesgos. No se trata de desfilar con los brazos cruzados como lo hacen tradicionalmente los sindicalistas el primero de mayo. Hay realizar acciones, ocupaciones de locales, etc. Lo que requiere a la vez de imaginación y coraje. Pero también voy a decir: "Atención, nada de “sindicatofobia”, hay una lógica de los aparatos sindicales que hay que comprender".
 
¿Porqué le digo yo a los sindicalistas cosas que son próximas al punto de vista que de ellos tienen los movimientos sociales, y porqué debería yo decirle a los movimientos sociales cosas que son próximas a la visión que de ellos tienen los sindicalistas?  Porque es a condición de que cada grupo se vea a si mismo como ve a los otros, que podremos sobrepasar las divisiones que contribuyen a debilitar, a grupos de por si débiles. El movimiento de resistencia a la política neoliberal es globalmente débil, y él es cada vez más debilitado por sus divisiones: es un motor que gasta el 80% de su energía en calor, es decir, sobre la forma de tensiones, fricciones, conflictos, etc. Y que pudiera ir un poco más rápido y llegar un poco más lejos si...

Los obstáculos para la creación de un movimiento social europeo unificado son de varios ordenes. Están los obstáculos de orden lingüístico, que son muy importantes, por ejemplo, en la comunicación entre los sindicatos o los movimientos sociales - los empresarios y directivas hablan lenguajes extranjeros, los sindicalistas y los militantes mucho menos -. De este hecho, la internacionalización de los movimientos sociales o de los de los sindicatos se hace verdaderamente difícil. Luego, hay obstáculos ligados a las costumbres, formas de pensar, y a la fuerza de las estructuras sociales, y las estructuras sindicales. ¿Cual puede ser el rol del investigador en esta situación?  Aquel de trabajar en la invención colectiva de estructuras colectivas de invención, que harán nacer un nuevo movimiento social, es decir, nuevos contenidos, nuevos objetivos y nuevos medios internacionales de acción.
 
 
*Traducción: Carlos Ernesto Pérez, Historiador y estudiante de Economía y de la Maestría en                          Historia de la Universidad de los Andes.
 
Notas:
 
1Nota del traductor: La UNICE (Union des Industries de la Communauté Européenne) es la organización empresarial europea.
 
El texto original en frances se puede consultar en:
http://www.monde-diplomatique.fr/2002/02/BOURDIEU/16120 

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