| Hay que Volver a Creer en el Neófito. Entrevista a R.H. Moreno Durán |
|
|
|
| Escrito por Sebastian Pineda | |
|
El escritor Rafael Humberto Moreno Durán nació el 7 de noviembre de 1946 en Tunja, Colombia. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional. Escritor de gran trayectoria, desde joven ha colaborado en publicaciones americanas y europeas ( Eco , Imagen, Vuelta , Quimera , y los diarios La Vanguardia de Barcelona, El País de Madrid, El Nacional de Caracas, y La jornada de México) y ha dictado cursos y conferencias en universidades de Barcelona, Madrid, Viena, París, Venecia, Bonn, California, Washington, entre otras. De hecho, casi la totalidad de su obra ha sido publicada originalmente en Barcelona, donde residió durante quince años. Su obra ha sido celebrada por importantes críticos como Ángel Rama y Juan García Ponce. De sus ensayos se destacan De la barbarie a la imaginación – uno de los recorridos más lúcidos y fascinantes por la historia de la narrativa latinoamericana – publicado por primera vez en 1976, con varias reediciones, y reeditado por el Fondo de Cultura Económica, México, 2002; Taberna in Fábula , ensayo sobre la literatura alemana, y Denominación de origen , estudio crítico sobre la literatura colombiana.
De su obra de ficción cabe señalar la trilogía de Fémina Suite (1969-1982) que comprende las novelas Juego de Damas , El Toque de Diana, y Finale capriccioso con Madona . Por lo demás Fémina Suite fue elegida como “una de las cinco novelas colombianas más importantes del siglo XX” según una encuesta entre catedráticos, lectores y críticos, elaborada por Semana en 1999. Su novela los Felinos del canciller fue finalista de los Premios Nadal (Barcelona, 1987) y Rómulo Gallegos (Caracas, 1989). Es también autor de los volúmenes de cuentos Metropolitanas , Cartas en el asunto , reunidos en La suerte contraria y otros cuentos (Norma, 2002) y El humor de la melancolía (Alfaguara, 2001).
• Sebastián Pineda: Su amplia obra delata a un escritor de gran formación tanto intelectual como humanística. Cuéntenos, ¿cómo ha sido desde los inicios su formación como escritor? Moreno-Durán: Sólo decidí hacerme escritor al final de mi carrera universitaria. No quiere esto decir que en los años anteriores la escritura no me hubiera fascinado; desde los primeros años del bachillerato escribí ensayo y poesía. Descubrí entonces el sentido de la autocrítica y, sobre todo, el papel de la lectura como asepsia: la gran literatura pone al neófito en su lugar. En esos años de formación el joven escritor debe leer 20 libros y por cada uno escribir una página y de ésta salvar unos cuantos párrafos. Con el tiempo, la distancia se va reduciendo. Creo que la naturaleza universal del Derecho, que fue la carrera que estudié, me abrió muchos caminos. Si un jurista debe conocer el Derecho romano ¿por qué no aprovechar la herramienta común, que es el latín, y al mismo tiempo que a Justiniano leer y amar a Virgilio, Ovidio y Horacio? Los hispanoamericanos aprendimos a hablar castellano gracias a la picaresca – la de los conquistadores y la literaria – ¿porqué ignorar entonces el camino que va del Satiricón, las argucias de Quevedo en El Buscón , pariente de los divertimentos por sí misma pero obra maestra y fundadora de una nueva modernidad? • S. P.: Su primera novela, Juego de damas , se basa en la vida estudiantil de los años 60`s y 70`s. ¿Qué logros y qué fracasos ve en ésa, su generación? ¿Qué diferencias observa con respecto a la vida estudiantil de estos tiempos? Moreno-Durán: La excesiva devoción por la Utopía llevó a mi generación al suicidio. Me refiero a la generación que creyó en la falacia de los cambios sociales a través de la militancia y el “compromiso”. De esa mi generación sólo se salvo el artista, es decir, aquél que sin renunciar a sus convicciones supo trazar distancia entre éstas y su obra específicamente estética. Ese drama y esa decisión están presentes en Juego de damas gracias a la recreación crítica e irónica de la vida estudiantil de la llamada Década Prodigiosa; aunque sus resultados inmediatos se aprecian en la oprobiosa “militarización” de la vida nacional en El toque de Diana ; y tras comprobar el fracaso de esa generación, y del país, en la rotunda “farandulización” de nuestra realidad, surge el escepticismo y desencanto que campean en Finale capriccioso con Madona , el libro que cierra la trilogía Fémina Suite. Debo aclarar que cuando cae el muro de Berlín y oficialmente “mueren” las ideologías que a tantos ilusos llevaron a la muerte, Fémina Suite ya había vislumbrado ese desastre. Obviamente, los estudiantes de esa época nada tienen que ver con los del presente. Es triste decirlo pero aún embriagados por la euforia revolucionaria los estudiantes de esos años vivimos intensamente y con pasión nuestros errores, algo que lamentablemente no se ve en la actualidad. ¿Cuál es el sueño de un estudiante de los años noventa o de otro de cambio de milenio? • S. P.: Además de titular una trilogía de novelas con el nombre de Fémina Suite, en su obra Pandora hay una mezcla de ensayo y ficción ¿por qué cree usted que la mujer ha sido la protagonista de la literatura del siglo XX? De hecho, ¿por qué la mujer es protagonista en casi toda su obra de ficción? Moreno-Durán_: La mujer no sólo fue la protagonista del siglo XX sino que, sin la menor duda, lo será de este nuevo siglo. Su ascenso en todos los niveles de la vida contemporánea es irreversible. Como sucedió con el orbe tortuoso de las ideologías de los años sesenta, también hemos tenido la fortuna de ver cómo la realidad cambiaba de dueño. El viejo mundo patriarcal y falócrata tuvo que ceder el paso a la mujer brillante, joven, osada, que con la mirada puesta en la vida intentó darle jaque mate a los hábitos de un país – y un continente y un mundo – todavía engolosinado por la retórica de la muerte. Sólo basta ver como los festivales del despecho se llenan de machos desahuciados y huérfanos de afecto en tanto que el timón de la vida es manejado por una legión de Meninas, Mandarinas y Matriarcas que quieren salvar lo poco queda del desastre total. Y no sólo emplean su inteligencia sino también una total falta de escrúpulos sexuales y sentimentales, pues la nueva mujer riñe con la vieja moral. Si algo le debo a la Década Prodigiosa es haber tenido la suerte de ver cómo crecía a mi lado el genio y el cinismo de esa mujer que se burlaba de la encíclica Humanae vitae arriesgándose a ser excomulgada por tomar la píldora anticonceptiva o ser estigmatizada por vivir en comunas. Con esa mujer aprendí que la promiscuidad era democrática. S. P: ¿Qué propósito lo llevó a usted a sintetizar de forma tan lúcida la literatura latinoamericana en su libro De la barbarie a la imaginación ? ¿Podemos pensar que nuestra literatura influye en el mundo entero? Moreno-Durán: Nuestra generación vivió ese frenesí que el olfato comercial de algunos llamó boom de la literatura hispanoamericana. Pero no todo era comercio y había mucha calidad involucrada en ese “fértil escándalo”. Y creo que aprendimos mucho: no sólo descubrimos un continente y una literatura que antes mirábamos por encima del hombro sino que decidimos eliminar, de una vez por todas, el complejo de inferioridad. El resultado de ese grito de independencia estético, en mi caso, es De la barbarie a la imaginación , título que lo dice todo y que suele usarse cuando en el exterior quieren definir el proceso diario de nuestro desdichado pero a la vez esperanzado país. S. P: Usted es un escritor con mucho interés y preocupación por la lectura, se nota en su amplia obra ensayística. ¿Considera qué este género es fundamental para un escritor? Moreno-Durán _: Por lo general, los grandes escritores han sido grandes ensayistas: lo comprobamos de Dante a Goethe, de Joyce a Borges, de Quevedo a Musil y Octavio Paz. La generación del Medio Siglo – que en Colombia fue la de Mito – fue una generación de magníficos ensayistas: Gaitán Durán, Gómez Valderrama, Gutiérrez Girardot, Valencia Goelkel. Y junto a ellos el legado de Sanín Cano y Hernando Téllez, de Jorge Zalamea y Achury Valenzuela. Hay escritores, es cierto, que conquistan el mundo sólo con su imaginación, pero a todos los lectores nos gusta saber qué es lo que ese gran escritor piensa de la realidad, del acontecer social y cultural, cuál es su concepción del mundo. El ensayo de Robert Luis Stevenson sobre François Villon me resulta tan apasionante y profundo como su Doctor Jekyll y míster Hyde . S. P: Frente a los problemas actuales ¿qué ve usted para el futuro en Colombia y en el mundo? Moreno-Durán: Creo que, tal como están las cosas en Colombia y el mundo, no hay más remedio que volver a creer en Dios. Hay que desempolvar la teología, liberándola de esa rama de la literatura fantástica en que la confinaron los agnósticos. George Bush es el tercer jinete de la Apocalipsis; el cuarto es el súper ministro Londoño Hoyos, ejemplo de arrogancia y estupidez que sólo florece en el modular grecoquimbaya, a su vez manifestación de la bazofia cultural y política que ha deshonrado a este pobre país. -En esos años de formación el joven escritor debe leer 20 libros y por cada uno escribir una página y de ésta salvar unos cuantos párrafos. -Es triste decirlo pero aún embriagados por la euforia revolucionaria los estudiantes de esos años vivimos intensamente y con pasión nuestros errores, algo que lamentablemente no se ve en la actualidad. -El viejo mundo patriarcal y falócrata tuvo que ceder el paso a la mujer brillante, joven, osada. - Nuestra generación vivió ese frenesí que el olfato comercial de algunos llamó boom de la literatura hispanoamericana. - Por lo general, los grandes escritores han sido grandes ensayistas - Hay que desempolvar la teología, liberándola de esa rama de la literatura fantástica en que la confinaron los agnósticos. |
|